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La Llorona

Plegarias al Vacío

Se dice que en el México Colonial del siglo XVI, durante las noches, una mujer delgada vestida de blanco deambulaba por las oscuras calles del Centro de la ciudad. Sus lamentos agudos aterrorizaban a las personas, quienes se resguardaban en sus hogares a esperar la llegada del amanecer.

- Mis hijos… se han perdido, ¿alguien puede ayudarme?, ¡ay, mis hijos!

Una mujer de raíces indígenas que tenía el amor de un refinado caballero español, era una historia de ensueño. Lo amaba ferozmente y por eso se convirtió en madre de tres niños. Anhelaba casarse con su galante señor, pero el momento de la proposición le eludía constantemente; siempre la convencía de que su relación funcionaba mejor en las sombras.

- Las campanas de la iglesia repican y me recuerdan mi deseo de casarme. Pregunté y cuestioné… pedí y rogué… por mis hijos…

Pero el noble dejó de serlo. Preocupado por mantener su imagen ante la sociedad, dejó de lado a la madre de sus hijos y contrajo matrimonio con una dama española.

Al enterarse, la furia y el dolor envolvieron totalmente a esta mujer… dejó de pensar con claridad y llevó a sus tres hijos hasta la orilla de un río, donde los abrazó, sumergiéndolos en el agua hasta que dejaron de respirar. Un acto de piedad para evitar el sufrimiento de un padre ausente.

Inmediatamente el peso de su decisión fue demasiado y ella también se dejó morir en el río.

- ¡Ay, mis hijos!

Las personas que le veían cerca de la Plaza Mayor o le escuchaban gritar dolorosamente le apodaron “La Llorona”, esencia de una mujer cuya culpa no la deja descansar y ahora ronda sin esperanza, buscando a sus hijos.

- ¡Ay, mis hijos!

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Esa es la versión más popular de la leyenda de “La Llorona”, pero se pueden escuchar otras dependiendo a quién se le pregunte.

Cuando se le atribuye un origen prehispánico, La Llorona fue una aparición que los sacerdotes aztecas presenciaron flotando sobre el lago de Texcoco. Sus lamentos eran similares, pero no eran por arrepentirse de el pasado, sino una decepción ante la impotencia de saber cierta la próxima caída del imperio mexica a manos de los conquistadores.

Otra versión indica que esta mujer es el espíritu penitente de “La Malinche”, quien, arrepentida de haber traicionado a su pueblo, grita desesperada…

Cualquiera que sea el contexto del relato, La Llorona es siempre descrita como una mujer muy delgada, vestida totalmente de blanco que grita, llora y lamenta con tal dolor que manda un escalofrío directo al corazón de quien la escuche.

La Llorona

Escucha la estremecedora leyenda de La Llorona.

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