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La Creación del Maguey

El Costo de la Alegría

En la antigüedad, los hombres tenían comida y bebida para mantenerles vivos, pero nada les hacía cantar y bailar, nada les daba placer o gozo, y los dioses sintieron lástima por ellos. Fue entonces que comenzaron a discutir qué regalarles…

Mientras deliberaban, Quetzalcóatl recordó a Mayahuel, una bella y joven diosa que vivía lejos del resto, encerrada, pues su abuela era un tzitzimitil: un demonio celestial de la oscuridad que cuidaba celosamente la virginidad de su nieta.

Mayahuel tenía una planta mágica capaz de dar alegría, techo, comida y bebida a los hombres, y Quetzalcóatl fue encomendado para obtenerla.

Logró conquistar el corazón de la doncella y convencerla de fugarse de su prisión. En su escape los dos se enamoraron y se juraron amor eterno, pero también descubrieron, al llegar a la Tierra, que los vengativos y poderosos hermanos de Mayahuel venían persiguiéndoles, enviados por la malvada abuela.

La diosa, desesperada al darse cuenta de que la distancia entre ellos y sus perseguidores era cada vez menor, hizo que ella y Quetzalcóatl tomaran la forma de la planta mágica, esperando mimetizarse con el lugar.

Los temibles tzitzimils llegaron y no encontraron nada, sólo vegetación y piedras, pero justo cuando decidieron irse notaron una planta distinta a las demás, la cual arrancaron y destrozaron sin piedad… la planta era Mayahuel.

Quetzalcóatl, quien sobrevivió, recobró su forma y tomó los restos de lo que había sido su amada, los sembró y regó diariamente con su llanto. Así resurgió la planta mágica, la cual nunca pudo recobrar su forma humana, quedando para siempre convertida en el sagrado maguey, cuyas lágrimas de amor se volvieron el aguamiel, néctar usado por los humanos para hacer bebidas que les hacen cantar y bailar, obtener placer y gozo...

La Creación del Maguey

Conoce la increíble leyenda de La creación del maguey.

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