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Cerámica de Tlaquepaque

La Voz de la Tierra

La cerámica es una de las primeras manifestaciones artísticas del ser humano. Para prueba, sólo hay que pensar en los vestigios que conservamos como humanidad: una jarra africana, un plato persa, una escultura babilónica… todas estas resultan un propio testimonio de que habitamos otras épocas. Ésa es la relevancia que tiene la cerámica.

Prácticamente todas las naciones del planeta conservan, o han tenido, piezas de cerámica de sus antepasados. Algunas se utilizaban como utensilios para la vida cotidiana, pero otras comenzaron a tener una intención estética y decorativa. En el caso específico de Jalisco, esta tradición se ha establecido como un oficio, una actividad económica y un elemento cultural profundo en dos lugares: Tlaquepaque y Tonalá.

La historia de la cerámica de Jalisco es tan larga como lo es el lapso que nos lleva hasta sus primeros pobladores. Las culturas precolombinas de la zona trabajaron el barro, y con él construían utensilios para la vida cotidiana. Ya elaboraban un tipo de cerámica conocida ahora como policromada, sin embargo, ésta no duraba mucho por tener un solo cocimiento.

A la llegada de los misioneros franciscanos españoles se produjo el mestizaje artesanal. Los europeos incorporaron a las técnicas de los indígenas la de la greta y el torno, para así crear objetos más simétricos y resistentes.

Pronto, los europeos descubrieron algo… la arcilla de estas tierras era muy especial. En particular las del poblado al que ahora se conoce como El Rosario. Era tan fina, que se les escurría entre los dedos al levantarla.

Este detalle, aunado al talento natural y extraordinario de los pobladores y a las técnicas de instructores europeos que se concentraron en la zona, llevó a la consolidación de las técnicas con las que bellas obras se fabrican hasta nuestros días en Tonalá y Tlaquepaque.

Con el tiempo y debido a la incursión e influencia de algunos artistas de todo el mundo, que venían a conocer los trabajos de los artesanos locales, el arte cerámico alcanzó una especialización extraordinaria y se transmitió de una generación a otra.

Algunas de las obras realizadas por manos locales, se conservan en vitrinas de museos y valiosas colecciones artísticas de muchas ciudades del mundo.

Las técnicas actuales son muchas y se actualizan constantemente, pero entre lo más representativo están las del barro canelo, bruñido, petatillo, opaco, negro y betus.

Destacan también la cerámica vidriada y por supuesto, el barro de olor, característico de la región y utilizado principalmente en la elaboración de cántaros para el agua. Se le llama así por el olor que impregna al agua, modificando su sabor de una manera inconfundible.

No hay límite para las obras de los artesanos de Tlaquepaque y Tonalá. En sus tianguis, mercados, tiendas y galerías, encontrarás un mundo interpretado a través de la cerámica.

Esculturas, utensilios de cocina y baño, obras suntuarias, lámparas, figuras de nacimiento, vasos, catrinas,  mosaicos, platones, alambiques, placas decorativas, jarrones, floreros, fruteros, estatuas, árboles y hasta enredaderas, ocupan el universo artesanal de sus casas, plazas y calles.

La tradición cerámica de Tlaquepaque y Tonalá es una fábrica de maravillas que ha viajado en el tiempo y un estandarte de la cultura del estado de Jalisco.

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Admira la gran variedad de figuras de Cerámica de Tlaquepaque.

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