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El Callejón del Muerto

La Conclusión de la Avaricia

En tiempos que ya pasaron, la iglesia de San Francisco de Valladolid estaba circundada por una tapia ondulada por cuya cima sobresalían enormes árboles. Al norte, corría la calle fray Antonio de la Veracruz, limitada por casuchas en ruinas y el ondulado muro de un cementerio. A la mitad de la calleja había una casa que nadie quería habitar; pues, según decían, en ella habitaban espantos que se manifestaban no sólo de noche, sino a la mitad del día, cuando el sol debería mantenerles al margen.

Don Diego Pérez de Estrada era un mercader textil que había recorrido innumerables lugares de la Nueva España, además, aprovechaba sus viajes en busca de una mujer para contraer nupcias. En Valladolid fue que encontró a la más hermosa e ingenua de todas, doña Inés de la Cuenca y Fraga, huérfana de padre y madre y heredera a una de las más extensas y poderosas haciendas de la Tierra Caliente.

Inés estaba genuina e inocentemente enamorada de don Diego, cuando éste le propuso matrimonio difícilmente pudo contener su alegría, pero al tratarse de una decisión muy importante fue a consultar a su padre espiritual, fray Pedro de la Cuenca. Él, a través de una larga investigación descubrió que el comerciante era engañoso, vulgar... buscaba casarse con ella sólo por riquezas materiales.

Con ese conocimiento, la joven decidió no casarse, y Pérez de Estrada juró vengarse del “maldito consejero”.

Quitó su tienda y rentó un cuarto en una casa ubicada al norte del cementerio de la iglesia de San Francisco… Una noche, se cubrió con una manta y entró por la puerta al templo, donde se identificó como un moribundo mendigo que deseaba confesarse ante fray Pedro de la Cuenca en un callejón vecino.

No siendo alguien que negara tal deseo, fray Pedro salió y caminó hacia la figura, le preguntó sus pecados y se sorprendió al no obtener respuesta, investigó removiendo la manta del rostro y gritó al darse cuenta de que se trataba de don Diego, ya sin vida pero empuñando una daga...

El misterio quedó ahí, la muerte nunca tuvo explicación y desde la mañana siguiente que se supo tal noticia, la gente comenzó a decir: “vamos al Callejón del Muerto”...

Leyenda del Callejón del Muerto

Conoce más sobre la leyenda del Callejón del Muerto.

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