None

La Mano en la Reja

Cuando el Amor Marchita

En la ahora llamada Calzada Fray Antonio de San Miguel habitaba en una mansión don Juan Núñez de Castro, un hombre bueno y pobre. Sus abuelos, en España, eran nobles que incluso habían tenido el honor de hospedar a Carlos V y Felipe II, pero su linaje despertó conflicto y debieron mudarse a la Nueva España.

Ya en Valladolid, don Juan compartía su vida con su segunda esposa, doña Margarita de Estrada, y su única hija, Leonor.

Acostumbrada a la vida de lujo, doña Margarita no tardó en llevar a su marido a la ruina y para el tiempo de esta historia, ella se encargaba de manipular a su familia y exprimir hasta la última moneda de su esposo.

Leonor era una joven de belleza y dulzura inigualables, como todas las señoritas lo son en las leyendas...

Doña Margarita, por otro lado, era una opresora despiadada: su hija tenía prohibido acercarse a la ventana, tener amigas o pasearse por las calles, no podía adornarse e incluso, su existencia debía ser un secreto para todos aquellos fuera de la mansión. Su vida se concentraba en limpiar, cocinar, lavar y no hacer contacto visual con nadie.

Un día, un noble de la corte del virrey llamado don Manrique de la Serna y Frías recorría Valladolid y vio a Leonor, quedando impresionado por su belleza. Ella también lo notó y posteriormente recibió una carta donde él solicitaba verla… el lugar acordado fue la reja del sótano donde su madre la mantenía encerrada, a las ocho de la noche.

Don Manrique era un oficial mayor de la secretaría virreinal, inteligente, apuesto y con un buen sueldo en la corte. Si se presentaba ante don Juan para pedir la mano de Leonor seguramente la obtendría, pero quería primero asegurarse de los sentimientos de la doncella e ideó un plan para ello.

Su paje se vestiría de fraile con una calavera pintada en su rostro y cerca de las ocho de la noche se pasearía por la Calzada, de esta forma los supersticiosos dejarían el lugar desierto para que él pudiera conversar con Leonor.

Así fue durante muchos días, los caminantes huían despavoridos de la aparición y los enamorados tenían la noche para tomarse de la mano, hablar y recitarse palabras de afecto.

Doña Margarita, como todos los demás, temía al espectro, pero decidió ignorar los lamentos nocturnos y espiar, buscando llegar al fondo del misterio. Fue así como descubrió a los enamorados en su mentira y, poseída por la ira, cerró con candado la puerta del sótano.

Don Manrique debía partir a la Ciudad de México para tratar asuntos de la corte y solicitar al virrey ayuda para hablar con don Juan; mientras que éste estaba fuera de Valladolid para solucionar cuestiones de siembra; además, el yugo de doña Margarita hacía común que no viera a su hija por días, a pesar de estar en casa.

Bajo esa situación fue que Leonor descubrió su encierro… sin caballero al cual pedirle ayuda y con la ausencia de un padre acostumbrado a no verla.

El primer día lo pasó llorando y sin comer, pero el tiempo pasó y la necesidad fue tanta que Leonor comenzó a sacar la mano por la reja, pidiendo limosna a quien pudiera escucharla… desafortunadamente, su madre se dio cuenta de lo que pasaba y corrió la voz de que la muchacha estaba loca: no le bastaba la comida de la mansión e incesantemente pedía más.

La reja se volvió conocida por la pálida y delgada mano que salía, acompañada de una voz implorando un trozo de pan.

Eventualmente don Manrique regresó a Valladolid. Acompañado de una comitiva casi real fue a casa de don Juan con una carta del virrey para pedir la mano de su amada. Don Juan, entusiasmado, comenzó a llamar a su hija para darle la noticia y al no encontrar respuesta, los sirvientes que sabían del encierro le contaron todo… cómo tenían prohibido ayudarle y cómo la mano de Leonor salía por la reja.

Al abrir la puerta del sótano encontraron el cuerpo de Leonor, quien había muerto de hambre.

Dicen que, por las noches, aún es posible ver una mano pálida y descarnada que se asoma por la reja, acompañada de una voz que implora un pedazo de pan...

Leyenda de la mano en la reja

Escucha la aterradora leyenda de La mano en la reja.

Audiospot

Compartir página

Más sobre Michoacán

Más Leyendas

¡Te queremos con nosotros!

Suscríbete a nuestro newsletter y acompáñanos a descubrir México