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El Cerro de la Plata

Rumores de una Riqueza Infinita

Los nuevos territorios conquistados por los españoles significaban más y mayores promesas de oro, plata, especias, perlas y diamantes que traerían incontables fortunas para quien lograra encontrarlos… riquezas que ya eran inalcanzables en la vieja Europa.

En Nuevo León, las historias de los indígenas y la insaciable ambición de los conquistadores se fueron tejiendo poco a poco para suponer que “aquí, caminando al norte”, existía un cerro de plata tan alto y valioso que deslumbraba a quien lograra divisarlo, incluso a grandes distancias.

Por supuesto, estaban quienes juraban haberlo visto y españoles que no podían dejar de soñar con él.

En el capítulo V de su Historia de Nuevo León, Alfonso León, cronista de tierras norteñas señala: “Un cerro dicen que hay, que llaman el de la plata, incógnito a los que hoy viven, también lo sería a los pasados”.

La historia se fue transformando a través de los años: exploradores, caminantes, mercaderes, sabios, ancianos, aventureros… siempre había quiénes relataran nuevas anécdotas sobre dicho cerro, hasta que se concluyó que se trataba de un cerro de plata que huía de los hombres. Se alejaba hacia el horizonte y nunca permitía que le alcanzaran.

Hubo expediciones en 1644 y 1648 para atraparlo, pero ninguna tuvo éxito. Lo buscaron desde Monterrey hasta Parral, en Coahuila; buscaron acorralarlo, tomarlo por sorpresa, pero el escurridizo cerro siempre encontró una manera de evadir a los hombres… y por lo que ahora sabemos, probablemente lo sigue haciendo.

El Cerro de la Plata

Escucha la leyenda de El Cerro de la Plata.

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