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Leyenda del Último Adiós

Una Despedida Etérea

1.

Mi abuela se cayó de su silla y se lastimó bastante, tuvieron que llevarla al hospital. Me asustó verla tan mal por un accidente tan simple y decidí llamarle a Pepe para pedirle que me hiciera compañía, creo que me estoy enamorando de él.

2.

Los doctores le dijeron a mi padre que mi abuela se fracturó la cadera y una operación es imposible, a sus 91 años no es recomendable, la traerán a casa para descansar; pero escuché a mi hermano y a un primo hablar sobre eso, en realidad será sólo esperar a que muera. Qué situación más triste.

3.

Hoy fuimos a misa con todos para rezar por la salud de mi abuela, mi papá se quedó cuidándola con uno de sus hermanos. Cuando salimos del templo vi a Pepe esperándome, me dio unas flores y casi empiezo a llorar, pero logré contenerme. Me dijo que la mitad eran para mí y la otra mitad para mi abuela; me pareció un detalle muy bonito.

Regresamos a casa y todos escuchábamos a mi abuela quejarse, la impotencia fue horrible, los silencios insoportables. Yendo a mi cuarto vi a mi padre llorar en el hombro de mi tío… tengo casi 21 años y nunca lo había visto tan vulnerable.

4.

Logré platicar un poco con mi abuela, me dijo que estaba en paz y quería despedirse de todos, le pedí que no hablara así, que todo estaría bien, pero se veía muy tranquila, dejó claro que sólo le preocupaba estar en mi cumpleaños. Escuchar eso me puso triste.

5.

Pepe se me declaró pero por la situación no le respondí muy entusiasmada, aún así, nos besamos.

6.

Hace dos días murió mi abuela, estaba en casa sólo con Pepe y ella, de repente me llamó la atención oírla decir algo, cuando nos acercamos para escuchar bien me di cuenta de que repetía el nombre de mi abuelo: Alonso. Se quedó dormida y más tarde, cuando mi madre la cuidaba, falleció.

7.

Ayer fue mi cumpleaños, lástima que todo tan cerca de una muerte en la familia. Hicimos un pastel pequeño con mi familia y Pepe, nada increíble, pero cuando me fui a dormir pasó algo que sí lo fue:

La puerta de mi cuarto se abrió muy despacio y vi a mi abuela de pie, caminando con la ropa que usaba cuando murió. Debí haber salido corriendo o gritar, pero no me asusté en ningún momento, me dio mucho gusto verla. Ella me sonrió, caminó hacia mí y me dio un beso.

— ¿Ves?, sí pude estar contigo en tu cumpleaños.

Después tomó las mitad de las flores que Pepe me había dado… y se fue.

Leyenda del Último Adiós

Escucha la leyenda de El último adiós.

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