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La Malinche

Las Barreras de la Ingenuidad

Cuenta Bernal Díaz del Castillo que Malinalli Tenépatl, también conocida como la Malinche o Marina, nació en Coatzacoalcos y fue entregada como esclava a Hernán Cortés, junto con otras 19 mujeres.

Esta joven se convirtió en la pareja del conquistador y hablaba al menos dos idiomas: náhuatl y maya, luego aprendió español y se convirtió en una “excelente mujer y buena lengua” en las excursiones del grupo de Cortés.

Ella, como muchos otros de su época, creyó que los recién llegados eran enviados por Quetzalcóatl, quien había prometido regresar, y por ende, Cortés era una reencarnación de su dios o al menos su subordinado. Muchos aspectos contribuyeron a esto: las “casas flotantes” (barcos), los caballos, tono de piel y las armaduras de los recién llegados terminaron por crear una imagen que los pobladores apenas podían comprender.

Además, la llegada de Quetzalcóatl tenía muchas implicaciones positivas, entre ellas, remover el poder de los aztecas, un pueblo que era represivo, cruel e injusto; la esperanza de los otros pueblos se magnificó en aquellos años.

Así es como resulta difícil culparle de todo lo que sucedió.

Doña Marina fue la lengua a través de la cual Cortés habló con los nobles en Cholula y se comunicó con Moctezuma.

Carlos Fuentes, en su libro “El Naranjo”, pone frente a frente a cuatro personajes: Moctezuma, Jerónimo de Aguilar, un español que ya había advertido de la amenaza conquistadora; Hernán Cortés y a doña Marina… cómo se desarrolló exactamente la conversación es un detalle perdido en el tiempo, pero la única persona que podía comunicarse directamente con todos era Marina, una mujer que ciertamente guardaba rencor contra los aztecas, pero creía que sus acompañantes eran reencarnaciones de dioses que traerían mejores épocas.

Desafortunadamente tuvo que darse cuenta de la realidad, no estaba acompañada de dioses, sino de hombres codiciosos y sanguinarios.

Doña Marina murió a los 27 años después de tener un hijo de Cortés y haber sido regalada de nuevo, esta vez a Juan Jaramillo, para que este le diera un nombre y una libertad…

Nunca conoceremos sus verdaderas intenciones, pero su historia al menos puede servir como un recordatorio de no suponer que lo sabemos todo cuando volteamos hacia tiempos anteriores.

La Malinche

Escucha la leyenda de La Malinche.

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